Cuevas según Cuevas | Argentina Open ATP

Cuevas según Cuevas

El hermano de Pablo retrata al campeón de San Pablo

Por Julián Polo

Buenos Aires, 19 de febrero, 2015.- “La verdad fue duro cuando se operó por primera vez y no podía volver a jugar. Seguro que le habrán venido muchas dudas”, dice Martín sobre Pablo. Martín Cuevas sobre Pablo Cuevas, actual 23° del ranking que estuvo casi dos años sin jugar por problemas en su rodilla derecha. Martín es su hermano, también uruguayo y tenista profesional (413° ATP), que le cuenta a argentinaopenatp.com los momentos más duros de su hermano, una de las grandes figuras que protagonizarán el Argentina Open presentado por Buenos Aires Ciudad.

cuevas

Los cuevitas

Desde mayo de 2011 hasta abril de 2013 el uruguayo Pablo Cuevas no pudo competir en el circuito. Dos operaciones en su maltrecha rodilla derecha lo alejaron de las canchas. Primero, una osteocondritis que le provocó inflamación y dolor. La segunda, nunca se supo si fue un infarto en el hueso o si fue producto de la actividad en los entrenamientos. Lo concreto es que la incertidumbre atacó la mente del tenista de 29 años que llegó a dudar de su futuro con una raqueta en mano. “Por suerte, después de la segunda operación todo fue mejorando. Siempre hubo mucha fe”, relata Martín, de 23 años, que vivió bien de cerca la recuperación del reciente campeón del ATP de San Pablo.

Dentro de los 23 meses que Pablo estuvo parado, tres los pasó en muletas. En aquellos momentos, la cabeza puede llegar a ser una bomba de tiempo. La mente debe mantenerse fuerte y también ocupada. “Me acuerdo que en una época se fue a Uruguay y podía ir a pescar todos los días. Eso le encanta y lo desconecta un poco. También me acompañó a mí a unos torneos, para no estar tanto tiempo en la casa encerrado. A veces nos juntábamos con amigos, seguramente eso lo distraía un poco”, comenta Bebu desde Viña del Mar donde está jugando un Future, universo donde se ha manejado hasta el momento.

CUEVAS

 Como pareja, los hermanos Cuevas ganaron dos veces el Challenger de Montevideo.

Luego de tan oscuro panorama, pocos eran los optimistas que vaticinaban un presente tan exitoso.  Desde su vuelta en un Challenger en Brasil, tanto las sensaciones como los resultados fueron positivos.

En 2014 arribarían los momentos más felices para el nacido en Concordia, Argentina, pero que poco después iría a Salto, Uruguay, donde crecería junto a su familia conformada por un padre argento, Gabriel, y Lucila, una madre salteña y probablemente, como todo yorugua, gran cebadora de mates. En la pasada temporada, Pablo ganaría en Bastad su primer título ATP. “Mis papas estaban en Uruguay y yo en Buenos Aires, así que no lo disfrutamos juntos pero sí todos por separados. Fue una gran semana para él. Tuvo buenas victorias y se jugaba la entrada al US Open porque se le terminaba el ranking protegido. Nos pusimos muy contentos después de tanta lucha”, dice Martín sobre aquella participación en el torneo sueco. El siguiente certamen que disputó, en Umag, Croacia, alzaría su segundo título consecutivo. Las lesiones ya eran parte del pasado. Ahora habría que enfocarse en aprovechar al máximo el tiempo perdido.

El pasado domingo, en San Pablo, llegaría el tercer título del uruguayo que también en 2008 supo ser campeón de dobles de Roland Garros, junto al peruano Luis Horna. En la ciudad brasileña con más cantidad de habitantes, el mayor de los Cuevas ratificaría su excelente momento. Al obtener el trofeo paulista se convertiría en el tenista uruguayo mejor rankeado de la historia. Con su actual puesto, 23° ATP, superó a su compatriota Diego Pérez, que en 1984 fue 27 del mundo. “Tuve la oportunidad de compartir varios días en San Pablo. Lo vi ganar los dos primeros partidos [frente a Vesely y Bagnis]. Después me tuve que ir. Lo vi jugando en gran nivel. Es muy importante ganar otro título ATP, también había cosas extra en juego”, señala Bebu en referencia al hito logrado.

Para Martín, el espejo a seguir está en su propia casa. Su hermano, un talentoso tenista que no permitió que las lesiones lo detengan. Bebu aprovecha el asesoramiento (gratuito) de su hermano. “Siempre está para apoyarme en todo. Me aconseja mucho, hablamos bastante. Aparte de ser hermanos somos muy amigos. Disfruto mucho estar al lado de él ya que compartimos el mismo el deporte. Él es uno de los mejores en esto y por eso lo escucho mucho”.

MARTÍN Y PABLO: DOS MAESTROS DEL REVÉS A UNA MANO

Martín es de Vélez y Nacional, Pablo de Independiente y Peñarol. Los gustos futbolísticos definitivamente no los comparten. De hecho se enfrentan en el clásico de su país. Sin embargo, un aspecto que tienen en común es su llamativo revés a una mano, golpe que aprendieron de su primer maestro. “Pablo tiene un gran revés. Muy vistoso. Recuerdo que cuando era chico, alguna vez intentaba pegar con dos manos. Pablo me decía que no, que pegue a una”, dice Bebu sobre el revés gaudiano que ambos impactan.

cuevas

También maestros de cómo pescar un dorado.