El "maniático" mundo de los encordados | Argentina Open ATP

El "maniático" mundo de los encordados

Las intimidades de un universo lleno de curiosidades.

Por Julián Polo

Buenos Aires, 21, febrero 2015.- Cambio de lado. El jugador se sienta en su silla, toma un trago de agua, cierra la botella. Con la toalla, seca el sudor de su frente, también de sus brazos y manos. Luego bebe un sorbo del preparado vitamínico que realiza para cada partido. La raqueta que usó durante unos pocos games la guarda en su bolso. En aquel mismo instante desenfunda otra nueva. Se levanta y vuelve a la cancha.

En líneas generales, los hábitos que no pueden faltar en la rutina de un tenista durante los cambios de lados son esos. En esta ocasión nos quedaremos con el último: el cambio de raqueta. Desde hace algunos años, los tenistas están indagando hasta en el más mínimo detalle referido a la periferia del tenis. En un deporte que cada vez es más equilibrado, las pequeñas ventajas pueden marcar la diferencia. Encordar una numerosa cantidad de raquetas es una de las inversiones que realizan los jugadores. Sin embargo, no se trata solo de la cantidad, existen diversos factores que son determinantes. El mundo de los encordados es un universo plagado de “mañas” y particularidades. El objetivo: acercarse a la excelencia dentro del court.

“No diría que antes lo subestimaban, sino que cada vez se le está dando más importancia porque los tenistas están hilando más fino. Antes, no estaban tanto en el gimnasio. Ahora, los jugadores pasan más horas allí que entrenando. Con las raquetas pasa lo mismo. Por ejemplo, (Maria) Sharapova va a jugar un partido a tres sets y encuerda doce raquetas. Es una cosa de locos, algunos ya son maniáticos”, le dice a argentinaopenatp.com Luis Pianelli, encordador argentino que estuvo presente en quince Grand Slams y tres ediciones del ATP de Buenos Aires. Y durante estos días nuevamente desempeña su oficio en el Buenos Aires Lawn Tennis Club.

“Los jugadores están locos hoy. Sharapova encuerda 12 raquetas y después tal vez gana 6-1, 6-0. A veces esas raquetas las usa para entrenar, si no las encuerda de nuevo. Si ellos ven que pueden sacar ventaja con eso, invierten. No es un gasto, es una inversión”, completa Pianelli y estima que la rusa gasta de 30.000 dólares solo en cuerdas, pago que igualmente afronta la empresa que la patrocina.

Horacio Zeballos, 126° del ranking mundial, y un tenista que seguramente no gasta la cifra de la bella rusa, explica su situación y entrega otra visión del asunto. “En mi caso intento entrar a la cancha con tres o cuatro raquetas encordadas a nuevo. Es verdad que muchos jugadores encuerdan cada vez más y es una sensación que tiene cada uno. Si se vuelve una manía es porque todo depende de la confianza. Si a uno le da seguridad entrar al partido con todas las raquetas encordadas de la misma manera lo va a hacer porque todo se trata de la confianza. Todos los jugadores, en especial los profesionales en partidos a cinco sets, entran con ocho, nueve, diez raquetas listas. Ellos cambian cada vez que hay pelotas nuevas. Esas bolas hacen el juego más rápido y la raqueta, a medida que se la va a usando game tras game, pierde tensión”, explica el marplatense de 29 años que en 2010 fue campeón del Argentina Open en la modalidad de dobles. “En un deporte tan fino y de alta competencia que no podés dejar pasar nada por visto, cuando pierde un poco de tensión te das cuenta enseguida, especialmente en el feeling de los golpes. Por eso cambian más seguido de raqueta y se encuerda más”, completa Zeballos también contactado por argentinaopenatp.com.

Durante los últimos Grand Slam, Pianelli notó que la cantidad de raquetas encordadas aumentó considerablemente, estima un 20% más por Major. La razón se la atribuye a que ahora los tenistas tienen la posibilidad de pagar ese servicio mediante el descuento del prizemoney. Es decir, no deben “tarjetear” o pagar en efectivo, sino que se les descuenta del premio que ganaron en el torneo. Pagan, pero no lo "sienten". Por otro lado, están aquellos que contratan el servicio de una empresa. La más conocida es Priority One (P1) servicio utilizado por Roger Federer, quien gasta alrededor de 150.000 dólares anuales en la personalización (moldeado del grip, balance y peso de la raqueta, tensión de las cuerdas y los materiales específicos que utilice cada tenista) y encordado ilimitado de sus raquetas. Además, la empresa fundada en Tampa, en la Florida, por Nate Fergunson, antiguo encordador de Pete Sampras, provee a sus consumidores de tres servicios: oro, plata y bronce. Roger, obviamente, utiliza el “oro”.

Sin embargo, no todo pasa por la cantidad. La tensión es otro aspecto fundamental. Allí, muchos factores entran en juego para determinar la tirantez –se mide en libras- de las cuerdas. Durante los últimos años, donde el tenis se ha vuelto cada vez más potente, las cuerdas han mejorado su calidad, y esto influyó globalmente en la firmeza del encordado. “No hay duda que hay una tendencia, todos están bajando la tensión. Primero, porque las cuerdas son más rígidas para que sean más resistentes en este tenis tan violento. Antes eran más blandas: le ponías 60 libras y quedaba dura, ahora con 50 te alcanza”, aclara el encordador de Arroyo Seco -localidad ubicada a 35 kilómetros de Rosario- que también trabaja como abogado civil y comercial.

La variación en la rigidez del encordado depende de diversos factores. El clima, la superficie, las pelotas, el rival y si se juega de noche o de día son los condicionantes que tienen en cuenta los tenistas a la hora de llevar su raqueta a encordar. En el caso del calor, la pelota, al estar más caliente, rebota más porque la goma se ablanda. “La temperatura y el clima varían la cantidad de libras que le pongas a la raqueta. Especialmente cuando hay altura, eso cambia las condiciones de juego. Si voy a jugar Quito o Bogotá, que hay 2600 metros, la pelota vuela muchísimo. Ahí casi siempre le agrego dos o tres libras más que las que le pondría si estoy jugando en Buenos Aires o Chile. Allí las condiciones son más pesadas, hacen el juego más lento y necesitás menos tensión para que la pelota salga más y agarre mejores efectos. El rival y la superficie no influyen tanto. La raqueta es parte del jugador y hay que estar a gusto con uno mismo, no pensar en cómo juega el rival”, comenta Zeballos desde Australia, donde se encuentra participando del primer Grand Slam de la temporada.

En el último recorrido de este submundo del tenis, los animadores del circuito tienen dos tipos de cuerdas para elegir: monofilamento y tripa natural. La primera es sintética y es aquella que utiliza el 80% de los tenistas. La otra, tripa natural, proviene del intestino de la vaca y es el más costoso. Para entender su valuación hay que tener en cuenta que para fabricarlo se necesita el intestino de dos vacas y media, solo para hacer un encordado. Además, más de dos meses de fabricación. En contraste, el sintético lo hacen en apenas quince minutos. 

En esta nueva edición del ATP porteño, la mayoría de los jugadores utilizarán el encordado sintético. Los tenistas habituados a desempeñarse sobre clay no usan tripa natural por la poca duración que tiene. La cuerda se rompe enseguida por la extensión de los peloteos, que sobre esta superficie son más largos, y también debido a la presencia de polvo de ladrillo en las pelotas que sumado a la fricción entre cuerda y cuerda las rompería más fácilmente.El arte de los encordados, la historia detrás de un hábito de cambio de lado.

RAFAEL NADAL Y SUS "MAÑAS"

 

Si nos referimos a Rafael Nadal, máxima figura del Argentina Open 2015, no hay demasiadas “mañas” en lo que respecta a sus raquetas. “No tiene nada de particular. Lo único, encuerda muchas raquetas. A lo mejor, en partidos a tres sets, puede llegar a encordar cinco: una para la práctica y tres, cuatro para el match. Rafa nunca cambia nada. A veces, le pone una libra más. Por ejemplo cuando fue a jugar a San Pablo donde hubo lío con las pelotas que eran muy rápidas”, dice Pianelli sobre el 14 veces campeón de Grand Slam.

Además, el mallorquín de 28 años encuerda con el servicio del torneo. Es decir que no cuenta con una empresa especializada como sí lo hacen Federer, Wawrinka, Djokovic, entre otros. “Eso a Rafa no le sirve porque él encuerda durante el partido. A lo mejor, durante el match, cuando cambia de raqueta, te la manda para que la hagas. El servicio de Priority One no lo hace. Ellos te encuerdan la raqueta el día anterior, en el hotel, y después te las llevan para que vos juegues. Si vos ese día querés cambiar una tensión lo tenés que hacer en el club”, explica el encordador argentino de 47 años. “Le gusta la raqueta recién preparada porque una vez puesto el encordado se afloja. Si hoy te preparo la raqueta con 50 libras, mañana tiene 49”, una particularidad que el mallorquín comparte con las hermanas Williams, otras fanáticas de la raqueta recién sacada del horno.