Nishikori supera duro escollo de Schwartzman

El japonés ganó en tres sets en su debut y en cuartos chocará con Sousa.

Por Marcelo Androetto

Buenos Aires, 15 de febrero, 2017.- Kei Nishikori tuvo que sacar a relucir su chapa de número 5 del mundo y apelar a su mejor tenis, para sacarse de encima en primera ronda del Argentina Open presentado por Buenos Aires Ciudad al valiente Diego Schwartzman.

Tras revertir un primer set desfavorable, el máximo favorito se impuso por 5-7, 6-2 y 5-1 y sacó boleto para cuartos de final, instancia en la que se medirá con el portugués Joao Sousa, sexto preclasificado y verdugo en octavos del argentino Federico Delbonis.

El arranque del partido –partidazo, el de mejor tenis en el torneo- no hacía prever lo que sobrevendría minutos después, con Schwartzman adueñándose por 7-5 del primer set.

En ese inicio, Nishikori demostró toda su categoría. Quebró en el primer game y despertó un “oh, oh, oh” de admiración en el quinto, con una deliciosa derecha paralela. Por entonces el nipón jugaba casi todas las pelotas a las rayas, y entraban ídem.

Sin embargo, el partido cambió por un rato de manos cuando Schwartzman empezó a devolver palo por palo y Nishikori comenzó a equivocarse seguido.

El “Peque” rompió el servicio de su rival para 3-3 con un revés paralelo, y levantó de sus butacas a los espectadores. Ni que hablar cuando salvó un break point en contra en el undécimo game y acto seguido aprovechó su segundo punto de set, ante el desconcierto de un Nishikori aquejado por el mal de los errores no forzados.

CHAU FANTASMAS

Sin embargo, el japonés se sacó pronto los fantasmas de encima y su tenis adquirió una solidez que no perdería hasta el final de la contienda.

En el segundo quebró para 3-2 y 5-2 y se llevó el parcial casi sin transpirar, salvo por ese último game con saque del japonés en que el argentino tuvo tres chances de achicar la brecha.

Pero por entonces, los 45 peldaños en el ranking que separan a uno del otro se hacían sentir en el court central Guillermo Vilas. Más allá de ese “festival” de quiebres al inicio del tercer set, que dejó mejor parado al japonés de cara a la recta final del partido (2-1 arriba y con su saque), una vez que ambos recibieran atención médica (Nishikori en su pierna izquierda y Schwartzan en su muñeca izquierda) antes del cuarto game.

Nishikori refrendó su victoria con pinceladas de un tenis exquisito e imprimiéndole mayor intensidad a su juego, con un nuevo quiebre, ante un rival que se fue desinflando a medida que se acercaba la definición, más allá de los últimos estertores de un ensayo de reacción en el game de cierre. Una pelota larga, dio por enterrada la ilusión del argentino, tras poco más de dos horas de juego.

"Fue un partido difícil, con un comienzo durísimo, yo estuve un poco lento, él empezó jugando mejor, fue más agresivo en el primer set. Pero después jugué mejor tenis", afirmó el japonés. 

"Espero ganar este torneo, para eso estoy aquí. Pienso jugar un partido por vez, espero que me vaya bien", agregó sincero.

En 2012, en su anterior participación en el ATP porteño, Nishikori fue eliminado por el suizo Stan Wawrinka en cuartos de final. En aquel momento había llegado como número 17 del mundo. Ahora su tenis probablemente lo lleve más lejos.