Tommy Robredo: en plena madurez | Argentina Open ATP

Tommy Robredo: en plena madurez

Entrevista el tenista español

Por Julián Polo

Buenos Aires, domingo 18 de enero, 2015 - “Siempre se puede aprender. Siempre digo que los abuelos son más listos que los jóvenes solo por edad y por experiencias. Cada semana, cada día, se aprenden cosas”. El que habla es el español Tommy Robredo, campeón del Argentina Open en 2009 y una de las atracciones internacionales que estará jugando en el polvo de ladrillo del Buenos Aires Lawn Tennis Club del 21 de febrero al 1º de marzo. A los 32 años, algo que Robredo sabe es superar situaciones adversas. La sabiduría acumulada, luego de un exitoso pero pedregoso camino en el tour, lleva a que el actual 17° del mundo reflexione.

Si hablamos de escollos en el camino de Robredo, sin lugar a dudas el que más le costó superar ocurrió en 2011, cuando sufrió una serie de lesiones musculares que lo llevaron al quirófano. Un año y medio debió esperar el nacido en la localidad catalana de Hostalric para volver a sentir la adrenalina que entrega la alta competencia. “Uh, la verdad que fue muy duro. Volver después de un año y medio… no había sentido tantos nervios nunca antes en mi vida”, recuerda el español en una charla exclusiva con argentinaopenatp.com.

A pesar que en el comienzo el inconveniente físico no podía ser determinado con exactitud, el español nunca pensó en el retiro. “Pensé que tenía que haber una solución, no podía ser que no recuperáramos la pierna. El problema fue ese, que no encontrábamos la solución hasta que lo hicimos. Siempre he sido muy trabajador, siempre estoy pensando en mejorar y en trabajar día y a día, si me decían que hiciera dos repeticiones para mejorar algo, hacía cuatro. Todo fue mucho más rápido y luego de la operación enseguida me sentí bien”.  En su mente, el único objetivo era recuperarse, volver a tener esa fortaleza que lo distingue en cada uno de los torneos que disputa. Tener la posibilidad nuevamente de pelear dentro de la cancha.

Alejado del vértigo del incesante circuito ATP, Tommy tuvo la chance de hacer esas cosas que en plena competencia son imposibles de realizar. Sacar el carnet para timonear barcos, jugar más al ajedrez, actividad que prefiere antes que la “absorbente” Play Station, y hasta aprovechó a estudiar. (un día con Tommy Robredo)

Su vuelta ocurrió en 2012, en el Challenger de Caltanisseta. Los anillos, las victorias y los títulos no se le cayeron a Robredo que debió bajar de nivel para recuperar el ranking perdido (llegó a estar 471°). A la distancia, el ex número 5° del mundo en 2006 rememora aquel torneo donde las dudas manejaban su cuerpo: “Antes de cada partido, donde me tocaba jugar con tenistas que para mí, teóricamente, no deberían ser un gran problema en ese momento, estaba súper nervioso, no sabía lo que pasaría. Ganaba un punto y al siguiente la podía tirar tres metros fuera. No controlaba las situaciones y aparte no sabía cómo me iba a responder la pierna. Eran muchas dudas. La verdad que cuando pude ganar el torneo, o mismo en cada partido, era una alegría tremenda. Ver que pude jugar cinco matchs, estar bien físicamente y aguantarlos fue un empujón muy grande en mi carrera. Después, lo que faltaba, era tiempo para coger el buen nivel”. Una semana después, también en Italia, más precisamente en Milán, ganaría otro título Challenger que ayudaría a recuperar la confianza y sensaciones de partido.

Sin embargo, la verdadera resurrección llegaría la temporada siguiente. En abril de 2013 ganaría en Casablanca, Marruecos, el primer título ATP desde su vuelta. “Cuando obtuve Casablanca gané esa confianza para volver a sentirme bien y mirar hacia delante. Tuve casi un año de dudas, jugando mejor pero sin acabar de repuntar, y en Marruecos fue donde disparé”. Durante aquel año volvería a sentirse pleno. Alcanzó los cuartos de final en Roland Garros, donde se convirtió en el primer tenista capaz de remontar una desventaja inicial de dos sets en tres partidos consecutivos de Grand Slam desde Henri Cochet, en Wimbledon 1927; mientras que en el US Open arribó a la misma instancia habiendo vencido a Roger Federer en los octavos de final.

Durante la última temporada, libre de lesiones, su tenis mantuvo el nivel del 2013. A pesar que la salud física lo acompañó, algo que no estuvo con Robredo durante el 2014 fue la suerte. 10 match points. Dos finales. Andy Murray. Ese fatídico combo conformó la espina con la que se quedará el español luego de perder dos definiciones: la primera en Shenzhen, China, y la segunda en Valencia. “En estas dos finales hay que destacar dos cosas diferentes: en la primera, los cinco match points los jugué muy, muy mal; en el segundo partido los jugué muy, muy bien  y se escaparon. Creo que el segundo torneo fue una frustración porque fue un partido increíble donde los dos merecíamos la victoria, y hasta ese momento quizás la merecía más yo que Andy (Murray), pero se la llevó él. Realmente disfruté muchísimo el partido. Demostré que estaba en un nivel muy bueno y muchísima gente me felicitó más por la final de Valencia que por ganar otros torneos. Eso demuestra que disfrutaron muchísimo con mi tenis y eso también me enorgullece. Pero hubiera estado bien si caía, sobre todo, esa segunda final”, comenta quien ha ganado 12 títulos como profesional y tres ediciones de la Copa Davis.

Después de más de 500 victorias en el circuito –junto a Nadal y Ferrer son los únicos tenistas que han ganado 200 partidos en duras y 200 en polvo de ladrillo-, su vigencia es indudable. Con 32 años, Robredo es parte de una tendencia a nivel mundial en la cual los treintañeros siguen dando mucho que hablar. Incluso, durante el 2014, estos hambrientos veteranos ganaron un total de 13 torneos. “Los jóvenes no aprietan tanto como antes. Los veteranos, como ven que están allí, ganan partidos, y están arriba, pues se retiran menos”. Además, el  catalán traza una comparación entre las antiguas y las nuevas generaciones: “Cuando yo empezaba, en cada generación entraban cinco, seis jugadores que potencialmente eran Top Ten. En mi época estaban Coria, Nalbandian, Mathieu, Roddick, Ferrer y yo mismo, jugadores que hemos estado ahí arriba. El año anterior estaban Feliciano López, Federer y muchísimos que han llegado a ser muy buenos. Cuando tenistas tan completos entran, hace que cinco se tengan que ir. Ahora, no pasa eso y termina en que podamos aguantar un poquito más”.

Otra de las razones que encuentra en esta ausencia de juventud en el circuito ATP es la influencia de la tecnología en la vida de los chicos. Robredo basa su teoría en que hoy “los jóvenes sufren menos”. “Creo que ahora todo es mucho más fácil. Hay mucha más tecnología: los teléfonos, Internet, todo eso no ayuda mucho a los chicos. Es mucho más fácil despistarte. Nosotros teníamos una raqueta, nuestros padres se desvivían para que el fin de semana pudiésemos ir a jugar, para que en el verano tuviéramos todos los torneos posibles. Ahora, por suerte, todas las familias tienen un poco más de dinero y pueden hacer el fin de semana en la playa o en la montaña. En las vacaciones se van un mes a un sitio, en vez de sacrificarse en ir a competir con el hijo. Y el hijo también ve eso. Se les cae el Iphone al suelo y al otro día tienen uno nuevo, si se rompe el ordenador tiene otro. Después, todas esas cosas hacen que el chico sufra menos dentro de la pista. Es mi teoría, no sé si es verdad o no, pero creo que los jóvenes sufren menos”.

A Robredo poco le interesa si su teoría es real o no. Sus aspiraciones están en prolongar el mayor tiempo posible este apogeo físico, tenístico y mental. Actualmente Tommy se siente pleno, hasta mejor jugador que en 2006, cuando fue 5° del ranking, su ubicación histórica más alta. Cuanto más añejo es el vino, mejor se pone, diría un dicho popular que aplica perfectamente a la situación. “Obviamente que cuando uno está cinco del mundo lo valoran más que cuando está diecisiete. La prensa, los jugadores, todo el mundo te mira diferente. Pero creo que soy mejor jugador ahora que en ese entonces, obviamente sin tener el mismo ranking. He aprendido más. Como decía antes, cuantos más años y experiencias tienes mejor jugador eres. Después, tal vez ganas más partidos o menos. Quizás ahora hay más jugadores que antes o son diferentes. Creo que soy bastante mejor jugador y ojalá que pueda estar bastante más tiempo a un nivel muy alto”.

TOMMY, UN NOMBRE DIGNO DE UN ROCKSTAR

Ángel Robredo, padre de Tommy, materializó su fanatismo por la banda británica “The Who” nombrando a su hijo con el título del álbum más famoso que realizaron: “Tommy”.
En 2007, padre e hijo se dieron el gustazo y conocieron al conjunto londinense en el estadio de Wembley. “Me gusta la música como a muchos otros jóvenes pero normal, no soy un fan, ni mucho menos. De pequeño lo escuchaba mucho porque a mi padre le encantaba y tenían canciones muy buenas. Era música muy buena, que la escuchas aún ahora y dices qué buena es. En cambio, la música de hace dos años, la escuchas y dices que está pasada de moda, que no ya no te gusta. Realmente, algo de bueno deberían tener pero es más una época de mi padre, que la disfrutó mucho y hasta me puso el nombre por la banda “The Who” y le agradezco porque el nombre me gusta mucho”.