Zeballos se dio el gusto | Argentina Open ATP

Zeballos se dio el gusto

El marplatense comprueba que ganarle una final a Nadal no es imposible.

Buenos Aires, 1 de marzo, 2015.- Cada vez que Nadal gana un torneo o algún partido importante en el circuito, las redes sociales suelen explotar. En esas ocasiones, lo que nunca falta es el tuit referido a Horacio Zeballos. “Y pensar que Zebolla le ganó a Rafa…”, es la frase recurrente en la red social. En Viña del Mar 2013, el marplatense hizo lo "imposible", vencer a Nadal en una final sobre polvo de ladrillo. Hoy, el desafío está del lado de Juan Mónaco, quien buscará repetir lo que tan solo tres jugadores lograron, vencer al mallorquín en una definición sobre arcilla.

Los otros dos tenistas que acompañan a Zeballos como vencedores de Nadal en una definición sobre la superficie naranja son, nada más ni nada menos, que Novak Djokovic y Roger Federer. Nole lo hizo en cuatro ocasiones, mientras que el suizo, en dos. La supremacía de Nadal sobre este terreno es 'monstruosa'. Hasta el momento tiene un récord de 45-7 en finales sobre polvo y un porcentaje de victorias de 92,8 por ciento, solo perdió 25 veces y ganó 324.

“Es una emoción, una alegría muy linda saber que la gente recuerda mi triunfo. Me da ganas y motivación para volver a estar ahí nuevamente”, le comentó Zeballos a argentinaopenatp.com.

Previo a aquella final en el certamen chileno, las posibilidades de que Zeballos consiguiese una victoria eran escasas. A pesar de que se trataba del regreso de Nadal, tras un largo período de siete meses sin jugar, subestimar al mejor jugador sobre polvo de ladrillo puede ser perjudicial. Para el marplatense ganar en Chile era una misión altamente improbable. “Lo viví como lo que era ese día, una final ATP. Tener la posibilidad de jugar con Rafa era una cuota extra de alegría. Llegué a esa instancia con un buen tenis, ganando buenos partidos y uno siempre tiene que intentar disfrutar las finales, porque no pasan todos los días. De hecho, fue mi última final. Eso fue lo que hice y lo que hablé con mi coach”, aclara Zeballos, quien por aquel entonces era entrenado por Sebastián Prieto, con quien había preparado un plan de juego, pero con Rafa y sobre polvo, “las posibilidades siempre son muy pocas”.

Nadal Zeballos

“La palabra que aparecía todo el tiempo durante ese partido era disfrutar. Nada más. Y eso fue lo que hice. Iban pasando los games, iba mirando la gente que había, cada vez llegaba más público y no entraba nadie más. Había venido toda mi familia desde Mar del Plata, incluso a mi hermana le habían puesto una silla de la sala de jugadores porque no había más lugares”, relata con lujo de detalles Zeballos.

En la previa, una de las tareas más complicadas del actual 125° del ranking era dejar el respeto afuera. “Es lo más difícil. Muchas veces cuando jugás contra los buenos jugadores entrás, hacés un buen partido, pero cuando llegás al tie break o en el tercer set, los respetás un poco y te tiran la camiseta encima, como se dice vulgarmente, y te terminan ganando. Uno tiene que intentar dejar eso de lado. Por suerte, estaba en una sintonía diferente y no pensaba nada. Solo quería disfrutar. Especialmente se dio en el último game, cuando estaba 5-4 arriba en el tercero y dije ‘estoy a uno de ganarle’. Ahí era el momento que tenía que tratar de no pensar en nada y por suerte salió bien”.

Al escuchar la narración, llama poderosamente la atención la conciencia que tenía sobre todo lo que ocurría a su alrededor. Además de estar alerta sobre lo que acontecía en el estadio, él estaba jugando con Nadal. Fue el partido de su vida. Aquella tarde de febrero de 2013 los sentidos estaban en su esplendor. Aún hoy, el recuerdo permanece fresco en su memoria. “Por suerte me gusta recordar. No solo esos partidos que uno gana, sino también los que se pierden. Me acuerdo un montón de detalles de cada uno de los partidos. Creo que hasta de las derrotas uno va aprendiendo y eso lo trata de transformar en una victoria. El partido con Rafa es muy difícil de olvidar. Realmente me acuerdo de todo”.

“Cuando terminó el primer set, que perdí 7-6, escuché de la tribuna, ‘no importa, gracias por darnos este set. Qué bueno, un tie break’, decían. Rafa había llegado a esa final ganando bastante fácil. En la semifinal había vencido por 6-2/6-2 [a Chardy], los cuartos 6-1/6-4 [a Gimeno-Traver] y la gente se había quedado con ganas de ver un poco más de tiempo a Nadal. Me gritaban esas cosas de la tribuna y a mí me causaba gracia”, cuenta el tenista de 29 años con una puntillosidad llamativa. Cada uno de los datos que menciona son exactos. Ningún error.

Aquel 11 de febrero definitivamente era su jornada, estaba destinada a Horacio Zeballos. “Más allá de ese día, toda esa semana y esa temporada venía jugando bárbaro. Con Rafa saqué una cuota extra de motivación que me ayudó a tener más confianza. Obviamente agradezco que haya sido ese día porque para ganarle había que jugar así. No podía ser de otra manera. Los gigantes a veces también caen y por suerte me tocó a mí estar frente a él”, apunta Zeballos, quien desde entonces no ha vuelto a alcanzar ninguna otra final ATP.

 “Lo que me dio ese triunfo fue la oportunidad de saber que le puedo ganar a cualquiera. Si una vez pude vencer a Rafa, tranquilamente lo puedo volver a hacer. A futuro, sé que si jugamos quince partidos más, él me va a ganar catorce. Pero uno más le puedo volver a ganar”, comenta Zeballos, quien ratifica que Nadal no es imbatible. Juan Mónaco toma debida nota.

Por Julián Polo.