Dale (bi)campeón | Argentina Open ATP

Dale (bi)campeón

El Ace de Marcelo

Por Marcelo Androetto

Buenos Aires, 18 de febrero, 2018.- De Wiener Neustadt a Buenos Aires hay doce mi kilómetros. Y también hay mucha vida de distancia desde aquel niño que en Austria empuñó por primera vez la raqueta hasta este joven de 24 años que se convirtió en una máquina de ganar en el Argentina Open.

Nueve partidos invicto, dos títulos en dos participaciones. Dominic Thiem terminó de ganarse al público argentino tras su victoria de hoy en la final sobre el esloveno Aljaz Bedene por 6-2 y 6-4, con la que inscribió su nombre en la galería de jugadores con dos o más títulos en el Argentina Open, junto a los españoles Carlos Moyá (2) y David Ferrer (3).

El máximo favorito no cedió un solo set en el torneo. En 2016, cuando pisó por primera vez el Buenos Aires Lawn Tennis Club ocupaba el puesto 19 del escalafón. En esta oportunidad, llegó como seis del mundo, con aspiraciones reales, en algún tiempo más, de meterse en el top tres.

Con el polvo de ladrillo como superficie predilecta, su próximo gran objetivo es coronarse campeón de Roland Garros, tras haberse quedado dos veces a dos escalones de lograrlo. Como él mismo admite, a su tenis le queda como materia pendiente meterse un poco más adentro de la cancha cuando juega desde la base.

En el Court Central Guillermo Vilas, los 44 grados de sensación térmica de este tórrido domingo en Buenos Aires no hicieron mella en el austríaco.

Potente derecha, profundo revés cruzado, saque que hace daño, Thiem supo jugar con la ansiedad de Bedene, todavía virgen en lo que a títulos se refiere. Dominó el partido de principio al fin, se paró en la cancha como lo que es, un campeón. Dentro  y fuera del court.

Porque Thiem, después de la ceremonia de premiación y las fotografías de rigor, regaló a los fans diez minutos de selfies y firmas de autógrafos. Antes, agradeció a los espectadores en inglés, y a su mamá, sentada en un palco, en alemán. Y enseguida abrazó al mate-trofeo, el homenaje a la infusión más típica de los argentinos que aseguró que le gustaría probar.

Un beso a la multitud, un aplauso con su mano y su raqueta, un pulgar arriba: Thiem en estado de gracia, el que encuentra cada vez que pisa Buenos Aires. 

Para suerte del Argentina Open, prometió volver. Te esperamos (bi)campeón.